Historias de terror universitarias: meter materias

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Todos hemos vivido historias de terror en la universidad. Tenemos que aprender a sobrevivir en ese mundo hostil, por eso te traemos las historias que algunos miembros de nuestro equipo se atrevieron a contar. Nosotros también hemos estado al borde de un ataque de nervios al meter materias.

 

Los cupos desaparecidos

 

 

Una de las cosas más traumáticas de ir a la universidad es meter materias. Creo que todos tenemos historias de terror sobre estos momentos. Algo siempre sale mal, el sistema, el computador, la universidad, el transporte, lo que sea que necesites. El día en el que metes materias algo va a salir mal. Mi historia de terror se remonta a mi tercer semestre, tenía todo planeado, mi horario iba a quedar perfecto. Pero, tan pronto se abrió el sistema, ¡Bam! Los cupos desaparecieron. No pude meter ninguna de las materias que quería y tuve que correr a buscar materias que aún tuvieran cupos disponibles. Yo sé que hay historias más aterradoras, por ejemplo a un amigo no le llegó su cita de inscripción porque la universidad lo olvidó. 

 

Si estás ahí…¡Sálvame Superman!

 

 

Si de entrada meter materias resulta algo engorroso y complicado, hay ocasiones en las que todo el mundo se pone de acuerdo para que ese momento se vuelva totalmente imposible. Cuando iba a entrar a segundo semestre, estaba emocionada por meter materias ya que era la primera vez. Tenía listo mi horario con todas las clases que correspondían al semestre. Como estaba de vacaciones, me encontraba viajando y tuve que inscribir materias en un café cerca a donde estaba.  Cuando ya era la hora de meter materias, la mayoría de clases que necesitaba se habían quedado sin cupo para mí; para colmo, estaba tratando de buscar otras que pudieran reemplazarlas y se fue la luz en el café. Volvió al rato y se fue de nuevo, no pude meter todo lo que necesitaba y me hice bolita frente al computador. En resumen: “En un momento así solo se puede reír”.

 

Hasta los sábados me tocó estudiar

 

 

Todo estaba planeado, logramos ponernos de acuerdo mis cinco compañeros y yo, nada podía fallar porque teníamos seis computadoras conectadas al mejor internet de todas las casas, era un plan perfecto. La universidad habilitaba la plataforma a las 12:00 de la noche,  intentamos ingresar pero la plataforma colapsó  y solo hasta las 2:35 am pudimos ingresar a inscribir materias, yo fui el último en ingresar a la web; mis amigos ya habían finalizado el proceso y  solo les faltaba guardar los cambios; cuando eran las 3:30 de la mañana pasó lo inimaginable, se fue la luz en la casa donde estábamos y no alcance a guardar nada, es decir me quede sin inscribir materias hasta  el otro día cuando llegue a mi casa, ya no habían cupos en las materias que habían inscrito mis amigos, me quede con el peor horario posible, me tocó estudiar los sábados en la mañana mientras todos mis amigos salían de fiesta los viernes y  yo… bueno, para mi casa.

 

¿Cuál es tu historia?

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