Así éramos en primer semestre vs último semestre

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Realizar una carrera universitaria definitivamente nos cambia la vida. La persona que entra no es la misma que sale y por tal razón queremos mostrarte esos cambios que tenemos en el primer semestre y en el último. De seguro te sorprenderás.

 

Arreglarnos para ir a clase

 

Primer semestre:

Cuando estamos en primer semestre solemos ponernos nuestra mejor ropa todos los días, nos perfumamos y nos arreglamos muy bien para dar una buena impresión; tanto así que no salimos de la casa sin habernos peinado primero.

 

Último semestre:

¿Cepillo? ¿Qué es eso? A estas alturas de la carrera lo que menos nos importa es pensar en qué ropa nos vamos a poner. Casi que vamos a la universidad en pijama, llenos de ojeras y con el peor atuendo que pudimos encontrar. En último semestre todo lo que no te dé un diploma, vale verga.

 

Las ganas de estudiar

 

Primer semestre:

Tenemos la energía suficiente como para atender a una clase sin dormirnos en ningún momento. Todo nos maravilla, nuestras expectativas están en su tope más alto y sentimos que podemos comernos el mundo y hacer cualquier cosa que nos propongamos.

 

Último semestre:

Tenemos tan poca energía que prácticamente nos arrastramos todos los días tratando de llegar a la universidad. Estamos tan cansados que ya ni el café nos hace efecto y las ojeras se convirtieron en parte de nuestra vida.

 

Nuestro tiempo libre

 

Primer semestre:

Queremos aprovechar de la universidad al máximo y empezamos a ser parte de grupos de baile, deporte, manualidades, voluntariados y cualquier cosa que se nos pase por delante. Nos complicamos la vida tratando de dividir nuestro tiempo entre las clases y las actividades extracurriculares.

 

Último semestre:

Nuestro único interés en estos momentos en poder terminar la tesis y graduarnos. No hay un solo día en el que no pensemos en la tesis e incluso llegamos a tener pesadillas con ella. A estas alturas ya hemos renunciado y nos hemos salido de todos aquellos grupos que no tienen nada que ver con la tesis. Estamos en la etapa ermitaña: ya nadie nos ve ni nos reconoce.

 

Ir a clase

 

Primer semestre:

Hacemos hasta lo imposible para no faltar a ninguna clase, nos esmeramos en hacer cada trabajo que nos ponen y entramos en pánico cada vez que tenemos parciales. Sentimos una terrible angustia cuando vamos tarde para clase y nos morimos de pena al pensar en entrar a esa hora.

 

Último semestre:

El profesor ni siquiera te recuerda de tantas veces que has faltado a clase. No sabes ni con quién te tocó y pareces un fantasma más que un estudiante. Somos capaces de hacer los trabajos la noche anterior a la entrega y no nos importa entrar tarde al salón.

 

¿Qué tanto has cambiado?

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